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Nota
del diario La Nación
Fue
comprado al nacer y busca a su madre biológica
Tiene casi 43 años y siempre supuso que era hijo
del matrimonio que lo crió
Mariano Puig, casado y con cuatro hijos, busca reconstruir
su origen
Foto: Gustavo Seiguer
Su padre adoptivo lo compró, en 1958, por
15.000 pesos
La madre, una chica de 17 años, fue obligada
a dejar el bebe para no avergonzar a la familia
Toda
su vida creyó ser hijo de quienes lo criaron.
Mariano Puig siempre supuso que Alba García de
Puig lo había parido, que Ernesto Puig había
sido su padre natural... Pero no. Hace un mes se enteró,
casi por casualidad, de que todo era parte de un maldito
secreto guardado durante casi 43 años, que sus
supuestos padres lo habían comprado cinco días
después de nacer, que su madre biológica
era una marplatense de clase alta que debió dejarlo
por presiones familiares luego de quedar embarazada
a los 17 años, aún soltera.
Hoy,
Mariano Puig no se lamenta por su vida. Tampoco desea
haber tenido otros padres más que aquellos que
lo criaron, ni otra familia más que la que le
tocó. Pero sí quiere saber quién
fue la mujer que lo llevó en el vientre durante
siete meses.
"Fui
sietemesino porque la chica que me tuvo tenía
que estar de vuelta en Mar del Plata para las Fiestas.
Según me contaron, su familia fingió un
viaje en el que ella debía regresar para fin
de año. Vino acá a tenerme porque era
una vergüenza que en su ciudad se enteraran. Como
no daban los tiempos para un parto natural, me sacaron
de su vientre a los siete meses, a la fuerza. Casi me
muero", relató Puig.
La
venta se hizo en Lanús
Cinco
días después de aquel parto forzado, en
una casa de Lanús Este se realizó la venta.
La partera actuó como intermediaria. "Mis
padres -los que me criaron- no podían tener hijos
y, supongo que por una cuestión de orgullo, tampoco
quisieron adoptar. Durante nueve meses mi mamá
se ató un almohadón a la cintura para
parecer embarazada. Y así fue como mi papá
negoció la compra de un bebe, que por casualidad
fui yo", contó Puig.
Armó
su historia sobre la base de los datos proporcionados
por su familia. Porque todos los Puig lo sabían,
aunque nunca se lo contaron.
"Mi
papá, un amigo de él al que llamaban Sócrates,
mi mamá y mi tía Berta fueron a la casa
de la partera, en la calle 9 de Julio al 1300. A mi
papá le habían dicho que el bebe le iba
a costar 5000 pesos de entonces, pero al final, le pidieron
15.000 porque el parto había sido difícil.
Y él los pagó en efectivo. Era muchísima
plata, me dijeron."
Aquel
domingo 7 de diciembre de 1958, un dólar se compraba
por 72,70 pesos. Un departamento de cuatro ambientes
en Belgrano R costaba 450.000. Con los 15.000 que costó
Mariano Puig se compraban 53 pares de zapatos de buena
calidad. Es decir, hacían tres viajes de ocho
días por Montevideo y Punta del Este en el Alberto
Dodero. O se realizaba una excursión a la Antártida.
Nació
el 2, lo anotaron el 7
Mariano,
en realidad, había nacido cinco días antes,
el 2. Pero lo anotaron el 7. Nadie podía enterarse
de la mentira.
Salvo
la familia, claro está. "Cuando me llevaron
a la casa de los Puig, mi abuelo Andrés, que
era como un patriarca, reunió a toda la familia
y dijo Mariano es Puig y de esto no se habla nunca más.
Y lo acataron todos con mucha lealtad. Hicieron un pacto
de silencio y no abrieron la boca", aseguró
Puig.
El
pacto se quebró hace un mes cuando la madre adoptiva
de Mariano se lo contó a Edit, la mujer de él.
"Mi
madre, que no está bien, confundió a mi
mujer con mi tía Berta. Y le dijo algo del secreto
de Mariano . Mi mujer se hizo la desentendida y le preguntó
de qué secreto hablaba. Ahí mi mamá
se lo recordó: que Mariano fue comprado. Mi mujer
empezó a hacer averiguaciones con la familia
y todos se lo confirmaron", señaló
Puig.
Mariano
lo sospechaba. "No sé por qué, porque
nunca me hicieron sentir que no era Puig, pero yo tenía
la idea de que había sido adoptado. Cuando mi
mujer me lo contó, lo primero que me vino a la
mente fue decir pucha, era cierto ."
Una
vez conocida la historia con detalles, Mariano decidió
ir a la casa de Lanús Este donde lo habían
comprado. Sabía el nombre de la partera que allí
vivía, "una mujer que estuvo presa en 1982
por tráfico de bebes".
Por
cuestiones legales, como no existen más pruebas
que el testimonio de la tía de Mariano (el padre
y Sócrates fallecieron, y la madre está
enferma), se omite el nombre de la partera. LA NACION
confirmó que la mujer, tal la descripción
hecha por Puig, vive aún en aquella dirección.
La
partera negó todo
Allí
se encontró con ella. "La casa era la mansión
del Conde Drácula. Era de terror, algo tenebroso.
Hablé con la mujer, que debe andar por los 80
años, y le conté mi historia. Ella negó
todo. Al final, le di la mano y me fui."
No
le importa tanto qué puede suceder con esa mujer.
Sí, en cambio, le interesa saber qué pudo
haber pasado con su madre biológica.
"Tengo
la sensación de que ella está viva y que
mi padre, no. Lo soñé", reveló.
No
le tiene bronca a aquella adolescente que en 1958 lo
dejó para que una partera ("Que fue la que
se quedó con la plata", delató) lo
vendiera. "Siento más lástima y un
sentimiento de agradecimiento. Ella pudo haber hecho
algo mucho más fácil, como abortar. Pero
me tuvo. Mi tía me contó que era una muñeca.
Rubia, flaquita. Yo quiero agradecerle y contarle que
estoy bien y tuve una vida maravillosa. Supongo que
saberlo la desahogaría, porque su vida debe haber
sido una tortura."
No
siente lo mismo por los padres de ella. "Mis abuelos
biológicos son los grandes culpables de todo",
disparó.
Hoy,
Mariano Puig está casado y tiene cuatro hijos.
Vive en Ramos Mejía y jura que no cambiaría
nada de lo que vivió.
Sin
embargo, desde que se enteró de que fue comprado
a los cinco días de nacer, va al psicólogo.
Y busca desesperadamente a aquella mujer que lo parió
y lo dejó en manos de otra familia, sin volver
siquiera una vez para saber si su hijo había
crecido bien.
Es
la esperanza de un hombre que hace un mes, casi con
43 años, se enteró de que no era quien
él suponía.
Por
José Ignacio Lladós
De la Redacción de LA NACION

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